“¡Me rompió, me rompió!”

Hoy se cumplen 25 años de una de las
lesiones más recordadas de todos los
tiempos: el 24 de septiembre de 1983,
en un partido de Liga entre el Barça
y el Athletic, Maradona controló la
pelota, Goicoechea se lanzó sobre
el tobillo izquierdo y lo fracturó.
El Camp Nou disfrutaba con el equipo
azulgrana, que por entonces ganaba por
2-0 liderado por dos fenómenos, Bernd
Schuster y Diego Maradona, recuerda
el diario Mundo Deportivo.
En una jugada intrascendente, muy
lejos del área, Maradona controló
el balón y, de pronto, a su espalda
surgió como de la nada el central
Andoni Goicoechea deslizándose como
una lancha sobre el mar para impactar
con su pierna zurda en el tobillo
izquierdo del ’10’. Hubo un segundo
de silencio, una parálisis general.
Diego, en el suelo, hizo un amago de
incorporarse pero enseguida empezó
a revolcarse de dolor. Entonces la
afición estalló, sobre todo al ver
al colegiado Bartolomé Jiménez Madrid
con una tarjeta amarilla en la mano
diciéndole a Goico que no lo hiciera más.
"¡Me rompió, me rompió!", chillaba
’Dieguito’ momentos antes de salir del
campo en camilla con las manos en la cara.
Como una grabadora, lo recuerda 25 años
después para Mundo Deportivo Ángel Mur,
masajista azulgrana y el primero que
atendió a Maradona. "Al saltar al
campo pensé que era un golpe muy
duro, pero al llegar allí Diego ya
sabía que era algo grave". El final
del partido ya no interesó a
nadie: 4-0... ¿y qué?
Lo importante estaba ya en la sala
de prensa. El doctor Carles Bestit
leyó personalmente su primer
diagnóstico, que sonó muy mal.
"Maradona sufre una fractura
del maleolo peroneal del tobillo
izquierdo con desviación,
arrancamiento del ligamento
lateral interno con desgarro.
Imprescindible operar. Cuatro
meses". Diego fue intervenido
esa misma madrugada en la
Clínica Asepeyo por el
doctor Rafael González Adrio.
El cruce de manifestaciones no rebajó
la tensión. "Estoy orgulloso de mis
jugadores", dijo el técnico del
Athletic, Javier Clemente.
"Parece que aquí deberá morirse alguien
para que esto cambie", denunció su
colega azulgrana César Luis Menotti.
"Este jugador primero mandó al quirófano
a Schuster y ahora a Diego", se quejó el
vicepresidente culé Nicolau Casaus.
"No merezco sanción, fue una acción
e las muchas que se dan", comentó Goicoechea.
La prensa mundial no se quedó corta, con
apelativos como "carnicero". Mundo
Deportivo tituló en portada ’El crimen’,
pero para entender el eco de la noticia
no hay cómo repasar los diarios del día
después en Madrid. "Prohibido ser
artista", tituló Marca. As fue más
lejos: "Goicos no".
Pese a que se habló de una sanción de
25 partidos a Goicoechea, Competición
lo dejó en 18 y la posterior apelación, en 10.
A Maradona le dieron el postoperatorio:
"Es una barbaridad, no tienen respeto
por el ser humano", dijo aún convaleciente.
25 años después, el ex central mantiene su
versión. "Fue un accidente, nunca quise
lesionarle", dijo ayer a Ona FM.
"He hablado muchas veces con Diego,
en televisión o por teléfono y no nos
guardamos rencor", señaló Goicoechea,
que aún celebra que Maradona jugara
"en tres meses" y recuerda que
"siguió siendo el mejor".
Mur, que conoció muy bien a Goico,
defiende hoy con pasión la nobleza
del que fuera defensa del Athletic.
"Goico era uno de esos defensas que
marcaba territorio y que a veces podía
pasarse, pero coincidí con él en la
selección española y digo que es un
’10’ como profesional y como persona", resalta.
En la larga noche en que Maradona pasó
por el quirófano, hubo desfile de visitas.
El que más tiempo permaneció cerca del
crack fue Enrique Castro ’Quini’, que
recuerda ese momento como el primer día.
"Aquella noche fui con mi mujer (Mari
Nieves) a la clínica. Éramos amigos y
quise animarle". El mítico goleador
asturiano señala que "después de que
Diego se fuera del Barça siguió la
amistad, incluso estuve con él una
semana en Nápoles".
Las expertas manos de González Adrio hicieron
el resto. El doctor revela a Mundo Deportivo
la intrahistoria de la operación:
"Diego sufría una fractura de tobillo
que requería una intervención rápida,
antes de una inflamación. Pero allí ni
Núñez ni Gaspart ni Parera se decidían.
Hasta que les dije: ’Yo me voy a casa y
mañana no me llaméis porque no operaré’.
Y cuando estaba en el párking vino Parera
corriendo y me dijo que regresara para
intervenir a Maradona. Era la una de la
mañana, creo. Luego seguí su recuperación.
Iba con frecuencia a su casa, estaba siempre
llena de gente... Parecía un casino".
Pero eso ya es otra historia...









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